EXCURSION A LA ISLA DEL HIERROGenial, podemos decir que el viaje superó las expectativas de los 60 socios que nos dimos cita en la Isla de El Hierro, la más occidental del archipiélago canario.
Fuimos con el convencimiento de ayudar a los herreños, después de la erupción del volcán, quedando éste a 80 metros de la superficie terrestre, frente al barrio costero de La Restinga. Lo cierto es que los naturales nos devolvieron con creces el “favor”, ya que la atención mostrada hacia nosotros fue extraordinaria en todos los sentidos.
Tenemos que agradecer la estimada colaboración de don Amadeo Ayala Álamo, tacorontero de adopción y herreño de nacimiento, quien nos facilitó los tramites en los restaurantes y en los apartamentos, estos últimos de la Señora Chencha. Sin él, este viaje no hubiera sido lo mismo, su generosidad, amabilidad y sentido del humor hizo de esta experiencia una huella imborrable en todos nosotros. Asimismo, agradecer a don Miguel Dávila, gerente del Mirador de la Peña, amigo y tacorontero de nacimiento, la cordialidad con la que nos recibió en este emblemático edificio, del artista internacional don Cesar Manrique. No fueron menos importantes el resto de los restaurantes donde fuimos recibidos: Don Din II –Casa Pucho-, Cafetería Leprecaun y Restaurante El Encuentro, con magníficos manjares culinarios, haciéndonos pasar una estancia de lo más amena posible.

El sendero por Jinama fue una auténtica gozada, tanto para los niños como para los más mayores, quienes disfrutaron de un paisaje natural e idílico. Como diría nuestro amigo Amadeo Ayala, “no gastamos ni una tirita”, ya que afortunadamente no hubo ningún percance, sólo algunas sanas agujetas y algún divertido resbalón, nada que no se pudiera solucionar con un par de cervezas o refrescos y alguna que otra baja médica –funcionarios-. Después vendría la visita del Lagartario y el Pueblo de Guinea, para terminar el día del sábado dándonos un chapuzón en las piscinas de La Maceta. El domingo subiríamos por la cumbre hasta El Morcillo, dirección al Tacoron, donde nos haríamos la foto de grupo, entre los lajiales de una antigua erupción volcánica. La Restinga sería nuestra última parada, donde los más pequeños se refrescaron por fuera, en las gélidas aguas de las famosas ya, “restingolitas”, y los más mayores, por dentro, con las “restingocervecitas”, cayendo unas cuantas por barba.

La conclusión: un fin de semana diferente, muchas risas, algunos cubatas y unas cuantas anécdotas que contar a nuestros nietos. Por último solo nos queda agradecer al grupo, la puntualidad y la gran colaboración mostrada, para que todo saliera bien y darle, un sincero abrazo de todos los socios al amigo Beltrán, motivado por el fallecimiento de su hermana durante el viaje, mostrando una gran entereza en todo momento.
Los niños cantores de Tagoro - " véalos antes de que crezcan"- ................ después de la galeria fotográfica les ponemos la canción del viaje.








CANCIÓN DE EL HIERRO
Durante el recorrido del sendero, para hacerlo más ameno, los niños improvisaron una marcha musical. La intención fue la de lograr que el recorrido fuera lo menos agotador posible y el resultado fue el siguiente:
La pandilla de Tagoro,
está quemada como un moro.
Caminando hay que llegar,
a la ermita del Pilar.
Cantando de esta manera,
llegaremos a Frontera.
En frontera hay que almorzar,
Igual, llegamos a cenar.
Falta kilómetro y medio,
vamos chicos que podemos.
¡Qué cansancio estoy teniendo!
¡Qué ganas de estar comiendo!
Tengo la cabeza hirviendo,
y no le estoy mintiendo.
Piedra a piedra vamos yendo,
las rodillas estoy perdiendo.
Ya llegamos a Frontera,
ahora hay que estirar las piernas.
Ahora vamos a comer,
¡hay Dios mío que placer!
Esto ya se está acabando,
Y no volvemos caminando.
Gracias a los conductores,
todos somos campeones.
Fin
Autores:
Cristina Rodríguez Francisco, Rosi, Cirilo, María, Celia, Ana, Carmen, Bea, Donita…